En el bullicio de la presente campaña electoral, no han faltado quienes propaguen las voces de la alarma, sobre posibles brotes de confrontación durante la fiesta cívico-electoral.

Y algunos de pensamiento extremo, han hecho correr la voz de que el día de las elecciones no se descarta que se libren batallas campales, promovidas por sectores que pretenderían agenciarse con el poder a toda costa.

Unos cuantos se han dado a la tarea de recomendar a los votantes que se encierren en sus casas temprano y que se aprovisionen de agua y alimentos en previsión de cualquier eventualidad.

En fin, son voces que se propagan sin fundamento y que posiblemente tengan la intención de desestimular a los ciudadanos y hacer que éstos desistan de acudir en masa a las urnas.

Lo cierto es que Las Fuerzas Armadas, en conjunto con la Policía tienen listos sendos contingentes que están desplazados desde hace algunas semanas, con el fin de proteger el material electoral y vigilar por el orden y el respeto a las leyes en los centros de votación.

Militares y policías están designados, igualmente, para salvaguardar el orden público y garantizar la protección de los hondureños y de sus bienes con motivo de la justa comicial del 24 de noviembre.

Un número aproximado de 28,000 uniformados, forman parte de todo un operativo diseñado para asegurar que los votantes nos hagamos presentes en las urnas desde las primeras horas del domingo a ejercer el deber ciudadano de elegir a las nuevas autoridades del país.

Es una fiesta en la que habremos de renovar nuestro compromiso con la democracia electoral para dar pasos firmes hacia una democracia participativa.

Es también una oportunidad valiosa para marcar un futuro mejor y para determinar el rumbo que ha de tomar la construcción de una Honduras más justa y próspera.

Somos un pueblo pacífico y de vocación democrática, cualidades éstas que quedarán reafirmadas en la justa comicial convocada para dentro de tres días.

El llamado pertinente es para que todos asistamos a las urnas a depositar un voto de confianza a favor de nuestra institucionalidad y de la construcción de la democracia participativa real, plural e incluyente.

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