noviembre 25, 2020

Las industrias creativas y culturales podrían convertirse en uno de los principales activos económicos de la región con la puesta en marcha de un plan para potenciar la economía naranja.

Mediante este modelo el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), pondrá en marcha un plan para respaldar e impulsar los hondureños dedicados a actividades que tienen su origen en la creatividad, la habilidad y el talento individual.

Entre las principales actividades que forman parte de la economía naranja se pueden mencionar cine, arte, diseño, arquitectura, cultura, recreación, moda, música, software, videojuegos y publicidad, entre otras que tienen el potencial de crear empleos y riqueza mediante el impulso de la creatividad como un elemento integral del desarrollo económico y social.

Esta novedosa iniciativa económica es respaldada por el BID en aras de estimular el debate en América Latina y el Caribe sobre la contribución de la creatividad como un elemento integral del desarrollo económico y social.

En ese sentido, el mandatario hondureño y el representante del BID en Honduras, Eduardo Almeida, socializaron el pasado lunes la propuesta con creativos, artistas y miembros de la industria turística, tecnológica y cultural, entre otros sectores del país, a fin de darles a conocer los beneficios de este proyecto que espera ponerse en práctica a nivel nacional.

El presidente Hernández también contará con el apoyo del mandatario colombiano, Iván Duque, uno de los principales promotores de este modelo económico, por lo que Honduras y Colombia establecerán una estrategia encaminada a promover el talento, la conectividad y la herencia cultural de ambas naciones.

Impacto económico

La economía naranja representa un fuerte impulso en la economía mundial, ubicando la región como una de las principales potencias económicas y uno de los mayores exportadores y generadores de empleo del hemisferio.

El estudio “El impacto económico de las industrias creativas en las Américas”, elaborado por la firma consultora Oxford Economics y auspiciado por la Organización de los Estados Americanos (OEA), el BID y el British Council, indica que si la economía naranja fuera un país sería la cuarta economía mundial, con 4.29 billones de dólares, después de Japón, con 5.90 billones; China, 7.32 billones, y Estados Unidos, 14.99 billones de dólares.

Además, sería el noveno mayor exportador de bienes y servicios, con 646.000 millones de dólares, y la cuarta fuerza laboral con 144 millones de trabajadores; Estados Unidos representa 159 millones; India 477 millones; y China 816 millones.

Del mismo modo revela que, si la economía naranja de las Américas fuera un país, en el hemisferio sería la tercera economía con 1.93 billones de dólares, atrás de Brasil, con 2.48 billones, y Estados Unidos 14.99 billones de dólares, mientras que Canadá y México serían la cuarta y quinta, respectivamente.

Asimismo, sería la séptima mayor fuente de exportaciones de bienes y servicios, con 87.000 millones de dólares, y las cuarta fuerza laboral, con 23.3 millones de trabajadores.

Desarrollo social

Sabiendo la importancia de potenciar este modelo el presidente Hernández está impulsando una estrategia encaminada a impulsar estos sectores, brindándoles acompañamiento y espacios adecuados para la creación, producción y exhibición, en entornos comunes que les permitan relacionarse y funcionar como distritos creativos, estimulando el desarrollo económico y social de la población.

El BID ha agrupado la economía naranja en tres categorías; la convencional, que contempla editoriales, libros, revistas, periódicos, literatura, bibliotecas, productos audiovisuales, cine y televisión.

La categoría de otras incluye artes visuales y escénicas, turismo cultural, ecoturismo, deportes, moda, diseño, artesanías, conciertos, teatro, artesanías, arquitectura, productos típicos y gastronomía, mientras que la categoría de nuevas abarca desarrollo de software, multimedia, publicidad, videojuegos y soporte de medios.

De interés

El libro “Economía naranja, una oportunidad infinita”, auspiciado por el BID, define esta iniciativa como el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual.

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