Restitución de la institucionalidad, recuperación de la confianza y credibilidad y renegociación de contratos inconsistentes con la realidad del país son los tres pilares en que se basará el programa de reestructuración del sector eléctrico, expuso en el foro televisivo Frente a Frente el coordinador del Gabinete Económico, Marlon Tábora.

El funcionario expresó que esta reestructuración va mucho más allá de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) y es un proceso integral y gradual, con el que se pretende incrementar la transparencia del manejo del sector eléctrico en Honduras.

Restitución de la institucionalidad

“Es muy importante retomar el camino de la implementación eficiente, oportuna y en el menor tiempo posible de la Ley General de la Industria Eléctrica que fue aprobada a inicios del año 2014, la cual por diferentes razones no se ha venido consolidando y para nosotros es importante que todo el mundo tenga claridad de cuál es el norte del sector”, dijo Tábora.

Fortalecimiento de la Cree

Con este proceso también se fortalecerá a la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (Cree), a la cual se le dará independencia financiera, lo que implica transferirle los fondos oportunamente para que pueda realizar su trabajo con efectividad, explicó.

En ese sentido, agregó que a esa comisión se le debe incorporar el personal necesario para que la Enee pueda realizar su trabajo técnico y especializado, para lo cual se contratarán empleados que cumplan con los requisitos y perfiles requeridos, debido a que la Cree es una instancia técnica.

Informó, además, que se ha definido una agenda regulatoria. “En este momento tenemos ocho reglamentos que hemos establecido como prioritarios, que deberían de estar listos, si es posible, antes del 30 de junio de este año, en donde se incluyen dos (reglamentos) que van a ser fundamentales, sobre todo de cara a la definición de las tarifas en el futuro”, detalló.

“El primero -continuó- es el que se conoce como el nuevo reglamento tarifario, ya que actualmente se trabaja con uno provisional, y el segundo es el que se conoce como el valor agregado de distribución, el cual originalmente iba a servir de fundamento para el contrato de EEH (Empresa Energía Honduras), el cual definirá cuál es el costo de la distribución en Honduras, que nos permitirá avanzar con el proceso de recuperación de pérdidas”.

Operador del sistema

Como segundo punto del pilar de restitución de la institucionalidad, Tábora mencionó la puesta en funcionamiento del ODS (Operador del Sistema), que tiene que ver con el desarrollo del mercado eléctrico y es una entidad independiente, o sea que no es una institución del Estado, tal y como funciona en países como Panamá, Guatemala y El Salvador, entre otros.

“El ODS es una entidad independiente, con la participación de todos los generadores, de las empresas de transmisión y distribución, de los consumidores calificados y otros actores técnicos que necesitan formar parte de esto”, explicó el también embajador de Honduras en Estados Unidos.

Esa entidad será responsable de la compra y venta de energía y de garantizar el pago y la administración de las diferentes transacciones que van a ocurrir en el mercado eléctrico, algo parecido a cómo operan las bolsas de valores, añadió.

“Vamos a pasar a un esquema donde lo más importante es garantizar que las transacciones y el despacho de la energía se haga de forma económica y eficiente; sin embargo, es un proceso que tomará su tiempo”, amplió.

“El ODS es el responsable de preparar un plan de expansión tanto de generación, transmisión y distribución, esto por efectos de planificación, pero también para promover la participación del sector privado en algunas acciones de la industria”, expuso.

Redefinición estratégica de la Enee

Un tercer componente de este primer pilar pasa por la redefinición estratégica de la Enee, lo cual tiene que ver con la separación de la empresa en las tres unidades de negocio; a diferencia de lo que algunos han argumentado, en el sentido de que esto es una privatización, este es el proceso de crear empresas que son independientes y competitivas, aseguró Tábora.

“Por ejemplo, en el tema de la generación, hoy por hoy más del 80 por ciento de la misma ya está en manos privadas. La Enee sólo tiene El Cajón, Cañaveral y Río Lindo, y eventualmente Patuca, El Níspero y otras represas mucho más pequeñas”, ejemplificó.

“Una de las principales ineficiencias que tiene el sistema hoy es que la generación de la Enee prácticamente tiene un costo cero, cuando el costo de operar las centrales hidroeléctricas no es cero; por lo tanto, ese es un factor que está distorsionando de manera importante lo que está pasando en el mercado”, argumentó.

El coordinador del Gabinete Económico apuntó que “la idea de esto es que el Estado ya no sea el responsable de entrar en qué energía se compra y qué energía se vende y, por lo tanto, eliminar la garantía del Estado”.

“Una de las mayores imperfecciones que tiene el mercado hoy es que todos los contratos de PPA (contratos de compra de energía, por sus siglas en inglés) tienen la garantía de la Secretaría de Finanzas y eso genera una obligación eventual muy importante que limita las finanzas públicas”, consideró.

Tábora compartió que la idea es poder avanzar a procesos abiertos de licitación donde la garantía de pago sea que efectivamente el ODS funcione.

Agregó que ya se está trabajando con la ayuda del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ha proporcionado asistencia técnica con la contratación de un grupo de abogados internacionales que están orientados a desarrollar el proceso de corporatización de la Enee, que eventualmente incorporará nuevos profesionales con nueva visión y nuevas competencias para garantizar la prestación eficiente del servicio.

“Es un proceso de profesionalización y de corporatización para promover la competencia en el sector eléctrico. Hoy a la Enee, como un todo, todo mundo la ve como un problema, pero le garantizo que si nosotros separamos -que es lo que haremos- los activos de generación, los activos de transmisión y los activos de distribución, probablemente dos de estas tres serían empresas sumamente rentables y generarían algún beneficio adicional”, vaticinó.

Añadió que si bien se va camino a esa separación, que ya se establece en la ley, es importante destacar que se garantizará el respeto al derecho de todos los empleados.

No obstante, “la Enee no se puede dar el lujo de tener personal supernumerario que no agrega valor a la prestación del servicio de energía eléctrica y que solamente incrementa la ineficiencia y los costos en los que tiene que incurrir la empresa”, razonó.

El funcionario indicó que “en ese sentido hemos sido muy claros con el presidente (Juan Orlando Hernández) y tenemos su apoyo para avanzar en eso; obviamente, en un proceso que lo haremos de manera ordenada y siguiendo el respeto a toda la legislación”.

“Pero es importante que la gente en la Enee entienda de todos aquellos que no agregan valor tendrán que, de una u otra forma, salir de la empresa”, reiteró.

“Es por eso que la separación de estas tres unidades de negocios nos va a permitir hacer una asignación eficiente de los recursos humanos, porque al final este proceso depende del capital humano que tenga la empresa”, aseguró.

Eliminación de la sobrecontratación

Como cuarto punto de este primer pilar, Tábora mencionó la eliminación de la sobrecontratación de energía, para lo cual se tendrá que recurrir al Congreso Nacional.

“Honduras tiene contratados más de 4.000 megas de energía y un 52 por ciento de esa energía no está en operación. Muchos de estos contratos los llamamos de maletín; hay contratos que se otorgaron hace 12 años que han pasado de mano en mano y que representan una obligación, y es por eso que tener la garantía del Estado es lo que promueve que se desarrolle ese mercado secundario de compra y venta de contratos entre terceros”, especificó el funcionario.

“Todos aquellos (contratos) que no han cumplido con la ley y que no han entrado en operación como lo establece la Ley General de la Industria Eléctrica, nosotros vamos a solicitar al Congreso Nacional o a la Corte Suprema de Justicia que se cancelen, siguiendo el debido proceso”, adelantó.

“El hecho de la diversificación de la matriz energética es importante, porque la idea es empezar a implementar un proceso de licitaciones para compra de energía y de potencia que permita garantizar el uso eficiente de esa energía y que se traduzca en una reducción eventual de los precios al consumidor”, dijo.

Sin embargo, afirmó que, “mientras estén los contratos como están, difícilmente los precios de la energía en Honduras van a bajar, que creo que es el anhelo de todos nosotros”.

Recuperación de credibilidad y confianza en sector eléctrico

El jefe del Gabinete Económico explicó que la falta de confianza en el sector eléctrico ha provocado incertidumbre, incluso en el sistema financiero, donde el año anterior se intentó colocar 6.500 millones de lempiras para refinanciar parte de la deuda de la Enee y no se pudo, precisamente por la falta de confianza.

También se ha limitado la inversión del sector privado, porque pasan los meses y no se les pagan las cuentas, agregó.

Debido a lo anterior, indicó Tábora, este pilar se divide en tres componentes fundamentales: uno de ellos es la redefinición del mecanismo de pago de los servicios adquiridos por la Enee, a efecto de garantizar los pagos puntuales y evitar que se generen sobrecostos.

Asimismo, un segundo componente es el de la recuperación e independencia financiera en el manejo de los flujos de caja, y un tercer componente es que “para lograr poder tener este nuevo mecanismo, para poder entrar en ese proceso de recuperación de la independencia, de la autonomía financiera de parte de la Enee, requerimos de tener un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI)”, enumeró.

Explicó que es necesario acceder a recursos o créditos concesionales que permitan generarle oxígeno al flujo de caja de la Enee y la única forma de obtener estos recursos es teniendo un acuerdo con el FMI, que garantiza y provoca certidumbre sobre el manejo de la finanzas públicas en los próximos dos años.

“Esto nos permitirá ir al BID, al Banco Mundial, al BCIE y a cualquier otra instancia para poder obtener los recursos necesarios para refinanciar las obligaciones que ya tiene la Enee con generadores, con instituciones financieras nacionales e internacionales y con proveedores”, aseguró.

Renegociación de contratos inconsistentes con la realidad

El embajador hondureño en Washington exteriorizó que el tercer pilar estará fundamentado en la renegociación y revisión de todos los contratos de bienes y servicios que no son consistentes con la realidad del país, lo cual se hará respetando el Estado de derecho.

“Los que no estén dispuestos a participar en este proceso se tendrán que atener a las consecuencias de la implementación ineficiente de sus contratos y aquí es importante que todos pongamos algo sobre la mesa para que pueda funcionar”, recomendó.

Sin embargo, “pensar que las finanzas públicas o que los usuarios a través de la tarifa van a cargar con todas estas ineficiencias, especialmente en materia de precios, eso no va a suceder”, sentenció.

Tábora subrayó que “como Gobierno nos comprometemos a avanzar en los dos primeros pilares para demostrar el compromiso y que se están tomando las decisiones que todo mundo ha estado esperando todos estos años para iniciar este proceso”.

“Las finanzas de la Enee están directamente relacionadas con la recuperación de pérdidas; por lo tanto, la implementación de un plan agresivo de recuperación de pérdidas, complementario a lo que está haciendo EEH, es un pilar fundamental de la administración de la Enee”, enfatizó.

“Por otro lado, la disminución de los costos de generación, y en general de toda la cadena que sirve para proveer el servicio de energía eléctrica a los hogares, tiene que ser revisado, optimizado, y como parte de ese proceso lo que va a permitir es que eventualmente las tarifas puedan bajar”, auguró.

“Y también -prosiguió diciendo- que el deterioro de las finanzas públicas se reduzca, porque al final todas las diferencias que se generan entre la tarifa real que debería de existir para poder prestar ese servicio y la que se aplica al consumidor, al final son las finanzas públicas quien tiene que absorberlo y esto limita tener recursos para desarrollar otras actividades”.

“Lo más importante es tener claridad de hacia dónde se va, que todos los agentes económicos que participan en el sector eléctrico tengan certidumbre; queremos que el sector eléctrico sea el motor fundamental del desarrollo económico en el país y eso sólo se logrará con un sector eléctrico ordenado, predecible, en donde las reglas están claras para todos”, reflexionó.

Asimismo, que sea sostenible en el mediano y largo plazo, no sólo para los operadores, sino para los consumidores, quienes al final solo desean tener la prestación de un servicio eficiente al menor costo posible, concluyó el coordinador del Gabinete Económico.

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