Técnicos de la Gerencia de Transmisión de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), multiplicaron sus esfuerzos en trabajos preventivos después del paso de ETA para minimizar el impacto del fenómeno natural IOTA.

Tras estos dos fenómenos climáticos, el personal de campo evalúa la infraestructura donde impacto con mayor fuerza las tormentas tropicales y trabajan en la reparación de daños que dejaron en el sistema eléctrico nacional.

Iota durante su corto pero impactante paso, se hizo sentir a nivel nacional, dejando su huella en los diferentes sectores y en el sistema eléctrico es evidente el daño que provocó en transmisión, donde su furia impactó con mayor fuerza en la costa norte.

Durante el pasó de Iota los fuertes vientos dañaron la línea de transmisión L412 que transporta energía entre las subestaciones Morazán y Yoro ubicadas en las ciudades del mismo nombre, situación que afectó 4 circuitos de distribución que energizan ese sector del país.

Cabe destacar el trabajo preventivo que realizaron los técnicos para proteger la cimentación de varias torres de la línea de transmisión 523 que conecta las subestaciones San Pedro Sula Sur con la de Naco en el departamento de Cortés.

Durante el tiempo de gracia entre ambos fenómenos se construyó una barrera de protección contra inundaciones en el área de la sala de control de la subestación San Pedro Sula Sur, luego de ser afectada por el fenómeno tropical ETA, trabajos de contención que se realizaron, ante la llegada inminente de IOTA.

Al registrarse crecidas incontrolables de los ríos Chamelecón y Ulúa, denominados como los más caudalosos que cruzan el Valle de Sula, por la alarma que generó IOTA, se tomaron medidas preventivas en tiempo récord las cuales impidieron que las corrientes alcanzarán los niveles a los que llegó ETA, acciones que lograron mantener activa la operación remota de la Subestación San Pedro Sula Sur y energizados los circuitos de distribución que alimenta esta reguladora, sin embargo, sus predios están anegados de agua pero continúa operando.

Aunque con la reguladora de voltaje se logró lo planificado, varias líneas de alta tensión se vieron afectadas por los vientos huracanados, los cuales provocaron caída de árboles sobre las líneas de transmisión entre ellas la L504 ubicada en Valdezpin en Villa Nueva, L552 en Santa Fe- Suyapa, L550 en Cañaveral Piedras Azules-Paz, L516 en Tela- Ceiba Térmica y L442 Progreso Morazán entre otras las cuales fueron atendidas por técnicos que trabajaron bajo la lluvia hasta despejar las áreas para energizarlas.

También, se presentaron fallas en San Juan Pueblo y Rio Perla, donde quedó fuera las subestaciones que alimentan el Litoral Atlántico, denominadas La Ceiba Térmica, San Isidro, La Ensenada, Reguleto, Isletas, Bonito Oriental y Coyoles Centrales.

Es importante enfatizar que, así como ETA le pasó factura a la infraestructura de transmisión, en la zona norte del país, también IOTA impacto en la misma red de alta tensión y sumó en otras regiones, ya que dos impactos seguidos, es difícil que no incidieron en Subestaciones, torres y líneas de transmisión, ya que su infraestructura aérea que se extiende por todo el país.

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