San Pedro Sula – La designada presidencial y ministra de la Presidencia, María Antonieta Guillén, señaló este jueves, en San Pedro Sula, que la reacción de los miembros del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), en la calificación de Honduras que pasó del 90 al 111 lugar en el índice Global de Competitividad 2013-2014, dado a conocer en Suiza por el Foro Económico Mundial, se debe a la revisión que el gobierno realizó en el tema del análisis y control de las exenciones, exoneraciones y franquicias aduaneras.

El índice se elabora bajo criterios de percepción para lo cual se realizan encuestas donde principalmente se consulta al sector empresarial, a lo que la funcionaria manifestó que en ese tema se tienen grandes retos que involucran una responsabilidad de todos los actores del gobierno y la empresa privada.

“Es importante recordar que una encuesta es una fotografía del momento, y que tiene mucho que ver con el estado de ánimo y la situaciones que se afrontan, esa medición que fue levantada en junio pasado a través del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae) y el Cohep, fue realizada únicamente entre empresarios, y creo que en esos meses mantenían algún malestar con el gobierno, con la revisión que se hacían de parte de la Comisión Especial para el Análisis y Control de las Exenciones, Exoneraciones y Franquicias Aduaneras”, argumentó.

Agregó que “justamente en ese momento que se pasó la encuesta, ellos no se sentían con su mejor ánimo de las calificaciones de país y hay un tema bien importante que en todas esas evaluaciones son hechas por los mismos hondureños, en este caso, los empresarios, tienen que hacerse bastante conciencia, porque no es sólo un efecto negativo del Gobierno, que se le señale sobre el tema de corrupción y burocracia”.

Referente a la burocracia, indicó que el presidente Porfirio Lobo ha insistido en buscar mecanismos de cambio en distintas áreas y en corrupción y afirmó que para que exista corrupción, tiene que haber un corruptor, lo que debe de motivar a la sociedad a revisar ese tema.

Ejemplificó que en la compra de medicamentos realizada recientemente por la secretaría de Salud a través de un fideicomiso suscrito con el Banco de Occidente, se logró un ahorro de 89 millones de lempiras, con lo que se rompió el esquema de vender medicinas al gobierno de baja calidad y a altos costos, con cajas medias llenas, por lo que el principio de la solución, es reconocer el problema.

“Yo respeto lo que los empresarios en ese momento sentían, ellos son libres, este es un país de democracia y cada quien puede expresar lo que siente, pero creo que al final, el enojo manifestado en un momento dado, también se revierte para todos, en función de la calificación que se ha otorgado”, apuntó.

Guillén recordó que en 2009 se había subido 11 posesiones en el índice de competitividad, y en la actualidad, se obtuvo un retroceso considerable, al tiempo que aseveró que en esa encuesta se tiene que tomar en cuenta el componente de las innovaciones, lo que debe propiciar por los distintos de la sociedad hondureña.

No obstante, reconoció que se ha tenido problemas con el control del gasto corriente, la inseguridad que es un agobio que es natural que el empresario lo sienta y lo vea como una limitante.

“La encuesta ya está dada, ya está publicada, ya los resultados no los podemos cambiar en este año, pero creo que es el momento de ver hacia adelante y verificar cuáles son las cosas que se tienen que corregir y buscar que los distintos sectores paseen de ser espectadores a actores de las soluciones, porque el país es uno, es Honduras”, recomendó.

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